Un makerspace para Sevilla, una Sevilla para un makerspace (II)

Un makerspace no es más que un centro, o un taller, donde personas con intereses parecidos, pasiones parecidas, se reúnen a construir juntos.

Publicado por Luis B. Salgado Benitez en June 24, 2018

Este artículo fue publicado originalmente en Medium.

Salvador Allende, antes de ser asesinado durante el golpe de estado del 73 en Chile, dijo que “ La historia es nuestra y la hacen los pueblos”. Nuestra constitución de 1978, dice “ La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. El preámbulo de la constitución americana, dice “ We, the people of the United States.”.

Pueblo, gente, personas. Países, lugares, espacios. Personas, y espacios. Todo se reduce al mismo mínimo común denominador. En la historia del emprendedor, en la historia del grupo político emergente perseguido por una dictadura, siempre hay personas y espacios. Sea Steve Jobs, Wozniak y el homebrew computer club, o el PSOE y la carbonería. Pero desde hace unos años, parece que los espacios se han virtualizado, que ya no hace falta reunirse. Craso error.

Demo Image Jobs y Wozniak en el Homebrew Computer Club, que ha sido descrito como el “crisol de una industria entera”

¿Hemos perdido la necesidad de conectar físicamente en un mundo hiperconectado? Creo, que hay personas que tratan de vender que una conexión virtual puede sustituir a una conexión física. Que un foro virtual, puede competir con un ágora, con un café, con una cerveza. Que un match, sustituye a una mirada. Creo, que es la gran mentira del siglo XXI.

¿Se puede cambiar el mundo desde el ciberespacio? No seré yo el que le quite peso a Internet como una potente herramienta, como la mayor revolución en la comunicación y creación de contenidos de la historia. Sería estúpido negarlo. Pero todavía no se ha cambiado el mundo desde la red, uno puede utilizarla para organizarse para cambiar el mundo, para comunicar como va a cambiar el mundo, para transmitir las ideas que van a cambiar el mundo. Pero el mundo, es físico. Las conexiones humanas, las caricias, las palabras de amor, los atardeceres, los cafés, no son un conjunto de bits.

La economía real es cinco veces la economía virtual. Y las empresas de Silicon Valley, no acabarían con el paro de Barbate. Siendo más rentables que una almadraba, no alimentan tanto como un tarantelo de atún fresco.

Demo Image Almadrabas de conocimiento

En un mundo virtualizado, hiperconectado, donde hay gente que lucha por volverlo frío y transaccional, reclamamos los espacios. Los espacios de reunión son más importantes que nunca, conocer a las personas, mirarlas a los ojos y compartir con ellas experiencias, proyectos. El mundo, la historia, va de personas que se conocen en lugares donde se agrupan gente similar, donde intercambian ideas y crecen juntos.

El valor lo ponen las personas, que al compartir sus ideas, al compartir sus proyectos hacen que sean mejores. ¿Qué pasa si un apasionado de la cohetería amateur aprende a manejar un soldador de arco con un apasionado del motociclismo?

¿Qué pasa cuando a alguien que está arreglando un cortacésped tiene al lado a alguien arreglando un drone?

¿Y si los grandes inventores españoles se hubieran reunido en el mismo taller? ¿Tendríamos un submarino de Peral que puede engancharse al teleférico de Torres Quevedo? Esto es dominio para la especulación, pero la historia en España vincula a las generaciones de poetas en la Residencia de estudiantes de Madrid , fueron coetáneos, y muchos se conocieron, y aprendieron los unos de los otros. También hubo allí laboratorios de ciencia experimental donde trabajaron Severo Ochoa o Luis Calandre.

El lugar por lo tanto, es un soporte para crear una red de conexiones entre personas que comparten experiencias. El lugar es un medio, las personas que se conocen en él se aportan las unas a las otras y se impulsan. La red que se crea allí tiene un valor proporcional al cuadrado de sus participantes, según la ley de Metcalfe.

Demo Image La ley de Metcalfe dice que el valor de una red de comunicación es proporcional al cuadrado de sus nodos.

Hace tiempo escribí lo siguiente sobre el SW.

En el SW las ideas no son más que un medio para conectar a las personas que tienen los mismos intereses, las mismas pasiones y quieren resolver problemas parecidos. Son el medio para crear un equipo efectivo. Fin. Las ideas no son importantes, lo que perdura son las personas.

Siguiendo una construcción parecida, pero para un makerspace, la cosa quedaría así.

Un makerspace no es más que un centro, o un taller, donde personas con intereses parecidos, pasiones parecidas, se reúnen a construir juntos. El espacio es neutro, es un medio para crear una comunidad. Lo importante, es lo que las personas hagan en el espacio, porque son ellas las que perduran.

He hablado anteriormente de los objetivos de la SMS, y los intereses y pasiones de la gente que se reúnen en la asociación son parecidos, aunque no los mismos. En general, se agrupan alrededor de la tecnología ciudadana y la libertad del conocimiento.

Cada uno tiene una interpretación individual de la realidad, y cada uno tiene unos intereses en torno a una serie de proyectos. Pero, tenemos un nexo común de unión.

Por eso, necesitamos un espacio común para todos. Para el libre acceso a las herramientas, la transferencia del conocimiento, para que la gente parecida se conozca y cree lazos. Para tener proyectos comunes, para mejorar la ciudad. Para aumentar nuestro valor como red de personas de creadores DIY. Para ayudar a que los hombres libres pueblen las alamedas, y tengan un sitio donde construir los proyectos que hagan del mundo un lugar mejor.