Un makerspace para Sevilla, una Sevilla para un makerspace (I)

Una comunidad que puede impactar de manera positiva en su entorno.

Publicado por Luis B. Salgado Benitez en June 17, 2018

Este artículo fue publicado originalmente en Medium.

Los garajes han pasado a formar parte del imaginario popular, conforman la base del mito del creador en siglo XX. Wozniak, Jobs y sus amigos ensamblaron el Apple I en el garaje de los padres de Steve Jobs. Larry Page y Sergey Brin alquilaronun garage y parte de una casa en los inicios de Google.

Estos garajes no son más que talleres, los talleres donde los inventores se reunían a crear sus inventos. Wozniak y Jobs en el mundo físico, soldando los primeros circuitos integrados del Apple I, y Brin y Page en el mundo de los bits creando su algoritmo PageRank. Bueno, y con sus Lego. :)

Demo Image El primer servidor de Lego.

Y no hace falta moverse tan atrás en la línea temporal, el mito es recurrente. Hyperloop One también comenzó en el garaje de Los Ángeles de Brogan.

Demo Image Hyperloop One — Todo empezó en un garage.
Todo se reduce a un concepto simple. La gente creativa necesita herramientas y espacio con las que construir sus ideas. Desde Wozniak, hasta Peral.

El ciclo creativo siempre se ve bloqueado por tres elementos. No tenemos acceso a las herramientas necesarias para llevar a la realidad nuestra idea, no tenemos espacio suficiente para albergar nuestro invento o no tenemos capital suficiente para invertir en nuestro proyecto.

Normalmente, el tercero y el primero se unen. No tenemos capital suficiente para adquirir las herramientas con las que construir un prototipo de lo que queremos construir, aunque evidentemente, a veces la idea misma es la que es intensiva en capital. El espacio puede ser el cuello de botella en muchos proyectos, algunos tan mundanos como el cambio de aceite de un coche.

En el siglo de la economía colaborativa, es la colaboración la que resuelve las necesidades de los individuos que disfrutan de la creación física. La idea no es nueva, ni mucho menos, en el mundo abundan hackerspaces y makerspaces desde hace más de 40 años. Y los artesanos tenían gremios y logias hace siglos, donde compartían los secretos entre maestros, y compartían las herramientas más caras.

En el siglo XX, la logia y el gremio se refundan en el hackerspace. Un espacio de creación compartida en la que hackers, personas que disfrutan mejorando, creando y modificando el funcionamiento de cosas, se reúnen a crear. Compartiendo los gastos de espacio y herramientas, y creando una comunidad donde se comparte el conocimiento de manera orgánica.

Demo Image Una tarde concurrida en un hackerspace.

Un makerspace no es más que un hackerspace orientado al mundo de la creación física, y que trata de evitar el término hacker, vilificado por la prensa, por el término maker, más neutro. El término hacker nació en el MIT, en el club de modelismo ferroviario ( por favor, detened a esos delincuentes ), el significado original se refiere a una “ persona que disfruta de un conocimiento profundo del funcionamiento interno de un sistema, en particular de computadoras y redes informáticas”. El término maker estaría más referido a un sistema físico, un robot, un submarino, algo que interacciona con el mundo físico. Una persona curiosa, a la que le gusta desmontar y construir para entender.

Demo Image MiniFabLab, un pequeño FabLab de 10000$.

La Sevilla Maker Society nace en Sevilla con el objetivo de levantar el primer makerspace asociativo de Andalucía. Una asociación sin ánimo de lucro que gestiona un espacio de creación compartido, un taller donde una comunidad puede compartir herramientas y conocimientos para perseguir proyectos individuales o comunitarios.

El primer objetivo, es crear una comunidad donde el conocimiento, las ideas y los proyectos fluyan bajo la cultura del conocimiento libre (Open Source). Una comunidad de personas inquietas y creativas, interesadas en las técnicas de fabricación digital y la libertad del conocimiento.

Una cultura del conocimiento libre entendida como el libre acceso a la información, pero cuya raíz es la voluntad de los creadores por compartir el conocimiento.

Esta comunidad puede acceder a las herramientas más caras y voluminosas de forma colectiva, disminuyendo así las barreras de entrada a la fabricación de proyectos. Además, teniendo un espacio lejos de tu salón, donde nuestras parejas y gatos luchan por una mesa del salón a la que no se puede acercar un triste soldador, bajo pena de la más dolorosa y lastimera de las muertes, ante el menor de los arañazos.

Es lógico, que teniendo la libertad del conocimiento como base en la asociación, también se busque la difusión de la cultura maker y el movimiento DIY. Intentando crear en nuestro entorno la conciencia de que las nuevas tecnologías de fabricación digital ofrecen posibilidades de creación al alcance de todo el que se lo proponga. Crear, nunca fue tan fácil. Comunicarlo y difundirlo, nunca estuvo tan a mano.

Una comunidad, que se reúne en torno a un espacio para compartir gastos, herramientas, conocimiento, proyectos, sueños, ideas. Una comunidad que puede impactar de manera positiva en su entorno.

No somos los primeros que intentan crear un espacio de esta índole en Sevilla, ya lo intentó antes Inversal.También hubo intentos comerciales como el de ehcofab.

Aunque no todo ha sido fracaso, el FabLab de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Sevilla es un caso de éxito que ayuda a sus estudiantes a tener relevancia internacional. También hay cooperativas de carpinteros como Tejares 11, corrales de artesanos en El Pelícano , desde luego no hemos venido a inventar la colaboración, pero si venimos a probar un modelo asociativo que no se ha probado anteriormente en la ciudad.

Demo Image Ignacio Rodríguez, de “El Pelícano Mecánica” con su máquina del compás flamenco.

Tenemos referentes en Makespace Cambridge, y Makespace Madrid, a los que vamos a visitar en breve por cierto. Y de ellos, fusilamos algunas cosas, como nuestra voluntad de no ser un FabLab y no seguir el FabLab charter. No ser un Techshop, y no tener objetivos comerciales sino más bien preocuparnos de ser sostenibles, aunque va a ser complicado después de que han quebrado. No ser un hackerspace, y tener más visión física. Y sobretodo, no ser un coworking, esto es mucho más que un banco de trabajo donde venir de 8 a 17, aunque hay coworkings que son más que eso.

Esto es Sevilla Maker Society. Y si tienes un proyecto, puedes venir a crearlo, y compartirlo. Bienvenido.